Sentirse el Cosmos aterrizando en un cuerpo humano luminoso,
Que lejos de limitarte,
te expande en sus extremidades;
tus manos son los pinceles de la vida,
que con suavidad pueden crear caricias, gestos de amor y obras maestras.
Todo tu ser físico es un templo,
cuídalo, respétalo y hónralo,
Pues de la Madre Tierra es,
y al terminar su misión como envoltorio de la Vida, de tu alma,
a ella retornará,
Reencontrándose con sus orígenes de barro y firmamento.
Podemos sentirnos tan ancianos como las mismas sierras,
pues nuestros años son el paso de las olas y la presencia de los pueblos de antaño.
Sentirse libre en un mundo infinito,
Saberse espiral en constante expansión.
Sentir que lo único existente es el Espíritu,
Que todo gira a su merced,
Que nada podemos alterar, que nada podemos hacer,
Pues somos el propio aliento de la existencia,
retornando hacia los pulmones de los que fuimos creados.
Sentir que nada es nuestro,
que lo que aprisionamos con nuestros puños,
lentamente se desliza por nuestros dedos,
como arena puesta en el cielo.
Saberse una luciérnaga en un océano de misteriosa oscuridad,
Adentrarse en las profundas aguas de lo desconocido,
sin perderse en la demencia del caos,
manteniéndose aquí y ahora,
amando y respetando en esencia,
como base del vivir multidimensional.
Sentirse Ser,
desde la gran verdad de los seres,
pues nada puede cambiarse en nosotros,
sólamente puedes encenderte desde el fuego interno...
Y eso no es cambiar,
eso es evolucionar.
Sentirnos crecer...
sembrando una nueva humanidad
Luz rosa

No hay comentarios.:
Publicar un comentario