Nunca llegué a concebir que en la simpleza hubiera tanta belleza.
Viajamos hacia lo simple por el camino de lo complejo.
¡Qué contradicción de términos para ti, y para mi, no siendo más que simples mortales!
Que para Ser, tenemos que dejar de serlo.
Que para saber, debemos desaprender...
Y penamos, y batallamos contra aquella imagen de nosotros mismos,
que enferma y distorciona, que confunde y empobrece.
¡Oh extravagante simpleza, que para ser lo que Soy, tuve que olvidar lo que era!
Hoy navego, por el mar de la indiferencia, y remo por los confines más absurdos de mis apegos y mi ceguera.
¡Oh extravagante simpleza, quién te viera, quién se atreviera a verte o siquiera a vislumbrarte!
¡Ay, y qué sería de los seres, si supieran que sólo te presentas ante los ojos certeros y ante el corazón desnudo de sí mismo!
Porque es en la simpleza, donde radica la belleza.
Dicho poema data del 23 de febrero del 2013, desde aquella fecha, miles de sucesos han acontecido, y muchas enseñanzas he aprendido de ellos. Hoy, mientras estaba en mi patio, me di cuenta, que de tanto buscar, uno pierde de vista lo que sabe... y lo que sabe es tan simple, que se niega aceptarlo. Hoy, fui consciente, de que viajé desde febrero, hasta el mes presente, hacia el mismo lugar, en que estaba primordialmente. Por supuesto, se va a adquiriendo experiencia, que es la que te muestra, los lugares, que nunca se han de volver a transtirar.
Tanto camino recorrido, tantas vueltas retorcidas, en la calesita del camino; tanto y nada.
Hoy tengo la suerte de ver las nubes rosadas, el atardecer de miel, el Sol de oro y la Luna, risa de los cielos. Veo las respuestas, impresas en las pupilas de mi Alma. En un grano de arena se encuentra la más profunda verdad. Ahora, seguramente iremos, y querremos, que la arena nos hable y nos transmita la esencia de las cosas ¿No es así? Somos un curioso laberinto, con una insaciable sed, en un océano de hiel. ¿Por qué nos cuesta tanto vivir en la simplicidad? Porque para ver la simpleza, no se necesita hacer absolutamente nada, ni siquiera intentar no hacerlo. Estamos acostumbrados a batallar, a creer que todo es taaaaan difícil, que no nos es fácil aceptar, que todo está aquí, esperando ser llamado. El despertar, es un efecto que se sucede por sí mismo.
Después de tantos giros, revolcadas y obsesiones, me encuentro sentada en la tierra, tomando mate y escuchando música. ¿Qué más que esto podría exigir? ¿Acaso no es este momento la más divina experiencia? Ni credos, ni falsedades, ni caretas, ni libros, ni instituciones, ni dogmas... sólo yo, con mi amiga la soledad, una sonrisa y la vida. El ave para volar, sólo tiene que extender sus alas y ya... eso es todo: fluidez y aceptación.
Todo es parte de la misma experiencia: las risas, los llantos, las tristezas, la furia, la alegría, tu piel con la mía... Abrir o cerrar los ojos ¿En que difiere todo esto? Es el mismo proceso, la misma vitalidad. Es el suspiro de la vida, que llega, cuando nada se ha de esperar.
¿Andar rápido? ¿Para qué?
Si al fin y al cabo, todos somos viajeros.
Tarde o temprano,
llegaremos al mismo inevitable destino.
Y si no lo hacemos,
el nos alcanzará...
Pues sólo es vida, lo que la vida te da.
Gracias nuevamente Adrián, infinitas bendiciones :)
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