viernes, 8 de noviembre de 2013

Aceptación

Aceptar que estoy en un mundo vivo, en el continuo cambio, y que como tal, todo va, viene y revierte su curso. Estoy en este punto oscuro, que a su vez, se encuentra inmerso en un Universo blanquezino. Prefiero ver el Cielo para romper los límites de lo conocido, y desde allí, poder alquimizar lo que, desde la escazes de pensamiento, parece un sólido infierno. Pero necesitamos salvaguar esta locura, estos estallidos de emociones estancadas. Y así, se crea este gran anclaje, que se disfraza de cordura. Desde la niebla no se puede afectar a la niebla, hay que volar libremente por ella, enfocándose en la expansión de nuestro Ser. Porque aún estando entre cuatro bloques de cemento, las leyes Universales se asoman y nos rozan.  Esto se debe a que el Universo no eres más que tú, danzando con las estrellas de tus ojos, las galaxias esféricas de tu cuerpo, la trigonomía perfecta de tus razgos, tus personalidades, tus dioses habitando el planeta de tu corazón, haciendo girar las órbitas de tu mente; la divina presencia, ese baño de luz dorada, que nos ayuda a a aclarar lo inevitable. No luchemos contra ello. No hace falta más guerra, como siempre trato de comunicar... se la presencia de tu perfecta imperfección, porque aún, la estrella más brillante, explota a través del tiempo y el espacio, desdoblándose en emociones. Necesitamos aceptar lo que nos sucede. La humildad es la base del éxito: mira al Sol, a la Luna, a la mismísima Tierra, tu madre. A dichos astros, no les interesa ser vistos o reconocidos, ante los sentidos físicos de los seres. Uno es igual a todo. Y tanto es así, que tu corazón logra sublimar al mío. Tu ser, le transfiere al mío, tus tristezas, donde se esconden las más grandes añoranzas. Yo aprendo de lo que tú aprendes, de lo que a ti te duele. Es que somos creaciones, pertenecientes a una sola consciencia, en la que no se puede tocar un hilo de la trama, sin afectar al más microscópico eslabón. Acepto tu dolor, acepto mi dolor, acepto que inevitablemente nos lo transmitimos, retroalimentándonos de éste. Aceptemos que no somos murallas, encerradas en su propia burbuja de percepción. Te veo y me veo en ti, no somos distancia, piel, ni olvido. 

YO SOY TÚ, TÚ ERES OTRO YO


Añoro tu cuerpo energético, porque más allá del ojo físico, es lo único que mi alma ve en tu ser.  









Con amor....



Luz rosa

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