domingo, 20 de octubre de 2013

Respetando nuestro maestro interior

En estos tiempos nos está llegando demasiada información "espiritual", con la intención de que podamos evolucionar y dejar atrás todos nuestros bloqueos energéticos. Sin embargo, puede de que cuando leas o escuches estos mensajes, te sientas impaciente o inseguro. Esto se debe a que, nuestro guía interno, nuestro Yo Superior, nos está haciendo una "alerta", respecto a lo que estamos recibiendo, él nos dice, que esa enseñanza que hemos percibido, no es para nosotros, en este momento. Esto no quiere decir, que aquella información no sea válida, para otras personas y seres. Simplemente, no es para nosotros.
El único medio, por el cual podemos saber, qué es lo que estamos necesitando, para seguir creciendo, es a través de nuestro "otro yo", y es por eso, que cuando nos negamos a escuchar su voz, él busca hacernos ver, de otra forma sus mensajes, como así sea, textos espirituales, libros, entre otros recursos. Por lo tanto, es importante, que sepas que tú eres tu único mentor y guía. Sé consciente de que, tu parte más profunda, sabrá alinearte con lo que necesites saber. Por eso, si lees algo con lo que te sientes incómodo, (incluso estas mismas palabras),  déjalo a un lado, porque ese no es tu camino a seguir. Aguarda con paciencia, la señal, puesto que cuando aparezca, TÚ SABRÁS QUÉ HACER. Hasta, puede que se de la situación, de que hace tiempo estés siguiendo una línea espiritual, y que ahora mismo, ya no te sientas seguro o atraído por ella. No te asustes por esto; no estás alejándote de tu sendero. Por el contrario, ahora estás interiorizando y proyectando la mejor forma energética de recorrerlo:

Deja ir con respeto, lo que ya no es para ti.





Les dejo un cuentito reflexivo que escribí hace un tiempo:

Estaba obscuro,
La tristeza se derramaba.
Un corazón marchito,
Ya no alumbraba.
 Aquel, partió en busca de la Luz;
Viajó hacia el Sol,
Pero esto fue en vano,
Ya que, no pudo comprender su resplandor.
Por lo tanto, siguió su búsqueda;
Recorrió los cielos,
Las blancas nubes y el agua del río.
Y a pesar de esto,
Él seguía sombrío.
Bajo otro cielo nocturo,
El corazón ya cansado,
Se hundió en las grises sombras,
Las traspasó capa por capa.
Y de repente, encontró una Luz.
Se acercó, lentamente.
Progresivamente, fue fundiéndose en ella...

Antes de desaparecer, extasiado de asombro y amor, se dijo:

Cuando hube abandonado mis ansias de brillar, encontré mi propia Luz. ¡Bendita la noche de los días, por mostrarme al otro! Ahora veo que, la claridad me tenía cegado. Yo no soy el fuego, sino una minúscula chispa, que se pierde en su inmensidad.

Luego, sin más, se desvaneció.


Imágen y Texto © Copyright Sasha Bartel

1 comentario:

  1. La intuición es nuestra mejor guía que nos evita caer en los excesos dogmáticos tan frecuentes en las personas con inclinaciones espirituales.
    Es muy lindo el poema, con cuanta belleza eres capaz de explicar enseñanzas tan profundas. Un gran abrazo Sasha. Ahoo.

    ResponderBorrar